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Una máquina de semillas hecha en Cuba

Una máquina de semillas, hecha en Cuba a partir del hardware abierto Arduino, contribuye a la conciencia medioambiental y al conocimiento de la naturaleza.

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Ellos dicen que si oprimes el botón, automáticamente caerán semillas en tus manos. La gente quiere probar. Nadie sabe cuál planta le tocará pero oprimen el botón y se confirma lo que dicen los artistas de El Otro Estudio: caen semillas de apio, remolacha, acelga, tomate. Semillas libres de costo y de intermediario.

El acto de magia lo hace posible una máquina diseñada e implementada por Sergio García, graduado de Arquitectura por la CUJAE y artista vinculado a los proyectos Copincha y El Otro Estudio.

En la máquina convergen los conocimientos sobre electrónica y la conciencia ambiental, dos ámbitos aparentemente inconexos para, finalmente, provocar reflexiones sobre el ciclo de la vida, desde lo primario.

Sergio le busca una explicación en su trayectoria vital: “Mi padre era electrónico y mi hermano también lo es. Crecí entre piezas, cautines, electrónica, y mi padre trataba de enseñarme aunque yo estaba más interesado por el arte. Estudié Arquitectura y con el paso del tiempo empecé a adquirir una conciencia ambiental y a ver la naturaleza en un sentido más amplio.

“Por otra parte, junto a Maurice Haedo fundé Copincha —un grupo de co-working cubano. Teníamos esta conciencia ecológica e interés por el software y el hardware libre. A partir de ahí obtuve la materia prima para crear la máquina de semillas”.

La máquina de semillas se ha presentado en los eventos de la zona Rayoactiva en La Habana, organizados por Tercer Paraíso. Foto: Cortesía del entrevistado.

La máquina de semillas se ha presentado en los eventos de la zona Rayoactiva en La Habana, organizados por Tercer Paraíso. Foto: Cortesía del entrevistado.

La idea surge porque el permacultor Héctor Sánchez quería dar semillas en el evento Zona Rayoactiva, organizado por Tercer Paraíso. A Héctor le pareció atractivo fusionar los dos campos: la tecnología con la conciencia ecológica. “Que se encuentren los puntos tecnología y sociedad. La máquina de semillas une, como si se tratara de un nudo, caminos y filosofías dispersas”, comenta.

El concepto que da vida a la máquina de semillas

Al no tener formación como electrónico, se concentra en la tecnología a través de las posibilidades que brinda el hardware libre Arduino. “Hay tutoriales en Internet que te explican cómo mover un motor con esta tecnología —indica Sergio. Eso lleva una programación y luego logras hacer tus mecanismos”.

Arduino —según Google— es una compañía de fuente abierta y hardware abierto; así como un proyecto y comunidad internacionales que diseña y manufactura placas de desarrollo de hardware para construir dispositivos digitales y dispositivos interactivos, que puedan detectar y controlar objetos del mundo real.

En el chasis de la máquina de las semillas hay un botón que, cuando el usuario lo oprime, da la orden al microprocesador. Explica el creador que “la orden la convierte en electricidad y esta es la que logra mover el motor. El motor, a su vez, tiene un alambre helicoidal que en cada ranura contiene un paquete de semillas”.

“Cuando oprimes el botón se activa el mecanismo del Arduino. La orden es que se mueva media vuelta. Y en esa media vuelta, descarga el paquete en una ranura, de donde uno puede tomarlo”.

Todo lo descrito transcurre sin que las personas puedan notarlo. Por fuera, lo que se ve es una pantalla, que es la interfaz mediante la cual se establece la comunicación. Debiera ser transparente para que se vea a través del chasis, dice Sergio, porque “con el Arduino se trata de democratizar el acceso a la tecnología”.

La utilidad de la máquina de semillas más allá de su belleza

En la actualidad hay varios tipos de Arduino, según sus prestaciones. Sergio utilizó una versión llamada Monk. “Fue una donación de Monk, que es un especialista de Inglaterra y nos hizo llegar este conocimiento a través de un curso impartido en Cuba a los miembros de Copincha”.

El especialista les dejó las placas de Arduino en la que se sustenta la máquina de semillas. El resto corrió a cuenta de la creatividad de Sergio y sus colaboradores: “el botón es reciclado. La caja es recuperada”.

“Con Arduino la creatividad es total, se pueden hacer muchísimas cosas, todo depende de lo que uno se proponga. Yo hice la máquina y al principio no me funcionaba, tuve que rehacerla. En electrónica no todo es tan calculado como uno piensa y a veces hay que llegar a soluciones más allá de lo estético”, dice mientras mira la máquina que no encaja en el prototipo de belleza trasnacional, y reflexiona.

“La máquina se va “upgradeando” (actualizando). Quiero que la próxima versión proporcione más información, que haya más opciones para escoger las semillas, más variedad. Instrucciones sobre la siembra.

“Para ello tendríamos que ponerle otro tipo de interfaz, similar quizás a la de las máquinas de refresco, con la diferencia de que aquellas tienen un intermediario y cobran el producto y el servicio”.

“Devolver a la tierra lo que nos ha dado”

Hasta ahora, este invento criollo sin ánimo de lucro ha funcionado. Solo en su primera presentación, entregó más de 200 paquetes de semillas identificados con el nombre de la planta correspondiente que, a su vez, fueron suministradas a Sergio por el permacultor. De este último, Sergio asegura haber aprendido mucho.

“Fui a su casa y es impresionante lo que ha logrado en cuanto a agricultura sostenible. Desde el tratamiento del agua con los peces hasta la tierra. Si él que es una persona mayor lo hace, ¿por qué los jóvenes no lo hacemos?”.

Sergio cree que con la máquina, al menos, está prendiendo una chispa en la sociedad cubana. De a poco intenta hacer llegar sus conocimientos a quienes comparten esta tierra.

“La electrónica está basada en cilicio, en carbón. Todos los dispositivos electrónicos tienen esa base, que es un recurso extraído de la tierra. Entonces esto es como devolverle a la tierra lo que nos ha dado. Cerrar un ciclo. Quizás haya un poco de ritualismo en todo esto, pero responde a la filosofía más contemporánea del desarrollo sostenible y la economía circular”.

Por el momento, la gente que ha recibido las semillas muestra entusiasmo. Hay quienes desean más de un paquete, están los que preguntan cómo se siembra la planta que les regaló la máquina. Otros se muestran felices por la sorpresa misma de qué les va a tocar.

No obstante, cada semilla debe ser conservada de una forma específica y esto pudiera atentar contra la efectividad del ciclo que propone Sergio. No es algo que él desconozca. Estos conocimientos quiere incorporarlos al funcionamiento de la máquina para futuras exhibiciones.

 

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Cuba, Emprendedores, Emprendimientos

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